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viernes, 3 de junio de 2011

LA ENVIDIA (Publicado en "Toda mujer es Bella)

Hola amigas, siempre he pensado que si la envidia fuese de color estaríamos pintadas.
Siempre hay envidia por lo que otras personas poseen o logran en la vida. La envidia puede hacer más daño de lo que creemos, aleja a las personas de nosotros, incluso a los amigos. Y no sólo aleja a los amigos, sino que incluso provoca que nosotros mismas seamos quienes nos alejamos de ellos. La envidia nos aleja de nuestras amistades porque no nos permite actuar bien, codiciamos lo que otros tienen, y eso no es bueno ni para el corazón ni para el alma.
Siempre encontraremos personas que tienen más que nosotras, pero lo que hay que hacer es ser buenas y alegrarse por ellos. Muchas personas pasan por nuestras vidas, y si tienen más de lo que tenemos nosotras es más que probable que sea fruto de su esfuerzo y sacrificio. El problema radica en que tendemos a no ver eso, y sólo vemos lo que tienen y lo que nosotras no tenemos, y eso tiene consecuencias directas sobre nosotras, eso nos afecta.
La envidia existe en todas las clases sociales, y a todo nivel.
Una persona envidiosa es mala influencia para ti, es malo que esté en tu vida porque no importa cuánto le ayudes, o cuánto trates de ser correcta con esa persona, siempre creerá que lo merece más que tú.
Por mucho que intentes complacer a una persona envidiosa, por mucho que le intentes ayudar, nunca lo lograrás. Se te puede ir la vida intentando ayudar y complacer a una persona envidiosa, porque nunca tendrá suficiente, nunca tendrá todo cuanto cree merecer.  Y aunque resulte evidente, la persona envidiosa tiene algo malo, algo con poder de destrucción: la envidia.
Cuando hay envidia sólo Dios puede hacer algo, porque es imposible complacer a los envidiosos. Son personas amargadas, nunca están contentas, siempre están aburridas. Puedes complacerles por un rato, por unos días… pero pronto surgirá otra vez el rencor que provoca la envidia, las malas acciones, las críticas, el hablar mal de ti y todos…
A una persona envidiosa, tan pronto le complaces en algo se fijará en otra cosa que codiciar, pues la persona envidiosa ya da por sentado que merece aquello en lo que le has complacido, cree que era su derecho, que a fin de cuentas sólo se ha hecho un poco justicia a su vida, que tan injusta la ve.
Las personas envidiosas podrían tenerlo todo, y nunca sería suficiente. Y muchas veces lo tienen todo, pero no están contentas, desean más. Lo que no tienen es porque no lo buscan, lo buscan en tus manos pero no en el esfuerzo de sus propias manos. Esas personas sólo traen tristezas al corazón, especialmente cuando son cercanas a ti.
Muchas veces, en el trabajo sucede lo mismo. Si eres buena trabajadora, y te esfuerzas en lograr una meta, la persona envidiosa siempre estará ahí para hacerte la vida imposible, porque no es capaz de asumir su propia vida, siempre vive pendiente de ti y de los demás, y al final quien intenta ayudar a una persona así se acaba amargando porque nunca se le podrá complacer, porque dentro de estas personas habita el egoísmo.
No hay envidias sanas, la envidia es una mala conducta que debemos trabajar en eliminar. Si tienes capacidad y seguridad en ti misma no debieran existir esos sentimientos tan negativos que provoca la envidia.  Debes trabajar en tu interior, dejar de fijarte en lo que tienen los demás, dejar de fijarte en lo que crees que te corresponde a ti pero que otras personas han logrado, debes superarte a ti misma y no involucrar a otras personas.
¿Existe la envidia sana?
No, no existe y hay que sacarla fuera de nuestras vidas. La envidia, cualquiera que sea, sólo nos hace desdichadas, y la envidia tiende a crecer cuando se le alimenta; hay que eliminar esos sentimientos de raíz,  desde el primer momento en que las sintamos venir. Sé feliz con lo que tienes, sé feliz con el éxito de quienes te rodean (aunque creas que tienen más de lo que merecen mientras tú tienes menos).
La persona envidiosa crecerá con sentimientos de frustración y vacío interior, y siempre será un adulto envidioso, y lo peor de todo es que afectará a todos los que le rodean, contaminándolo todo; su rencor y envidia lo lleva a contaminar los éxitos ajenos, y si el éxito es de una persona cercana esa persona no podrá disfrutar plenamente de sus propios éxitos, porque la envidia destruye lo contamina todo.
Las personas envidiosas suelen tener excelentes habilidades para manipular a los demás. Muchas veces la persona envidiosa se esconde detrás de una cara dulce y agradable, sabe aparentar ser una buena persona y cae muy bien, incluso pareciendo una persona humilde y desinteresada.
Pero ojo, porque cuando realmente conoces a la persona envidiosa descubres que nunca se alegra por ti, y cuando lo hace es una alegría falsa, para sacar provecho de ti. Cuando te ayuda, por mucho que diga, no lo hace desinteresadamente ni por hacerte un favor, lo hace para tomar crédito y gloria de lo que hace. Constantemente te recordará cualquier “favor” que te ha hecho, y se encargará de pregonar a todo el mundo lo buena persona que ha sido contigo, que sin su ayuda no tendrías lo que ahora tienes.
Es difícil estar junto a una persona envidiosa, lo contamina todo: no sólo su propia vida y sus propios éxitos, sino también tu vida, porque las personas con envidia no sólo son víctimas de sí mismas sino que siempre tienen victimas, como puedes serlo tú.
Si eres una persona envidiosa y quieres salir de ese mal estado Examina tu corazón, y busca la razón por la que no eres feliz con lo que tienes, la razón por la que siempre te fijas en lo que tienen los demás y no eres capaz de disfrutar de aquello que tienes, aunque sea poco. No permitas que la envidia albergue tu corazón, porque la envidia contamina.
¿Qué opinan?

DEPENDENCIA EMOCIONAL: CODEPENDENCIA (Artículo publicado por Artritis Reumatoide)

DEPENDENCIA EMOCIONAL (CODEPENDENCIA)
La codependencia es el apego obsesivo a quien se ama. Es el deseo de controlar a los demás. Afecta a mujeres y hombres.
No es fácil detectar los comportamientos codependientes en nosotros mismos o en las personas a nuestro alrededor. Se trata de un tema relativamente nuevo. Más bien, por lo general, en nuestra cultura los síntomas de codependencia se confunden con actitudes buenas. La terapeuta norteamericana Robin Norwood esclarece estos conceptos.
Algunos síntomas de codependencia
•Interferir demasiado en la vida de nuestros familiares. Aun cuando se les impide crecer y se violen espacios privados, se considera erróneamente una forma de cariño.
•Volver a perdonar a una pareja que nos traiciona varias veces, puede aparentar paciencia.
•Escoger exclusivamente parejas con problemas graves, se interpreta como valor o altruismo.
•Tener un miedo aterrador a separarnos, se cree que indique amor.
•La obsesión se confunde con el enamoramiento.
Dónde se origina la adicción
En realidad se trata de actitudes destructivas, que se originan en el intento de llenar un vacío interior. Están presentes en aquellas personas que no han terminado de desarrollar su personalidad en la niñez. Estas personas huyen del dolor que les ocasionaría el análisis de traumas no resueltos.
El codependiente necesita que un ser querido le proporcione continuas preocupaciones y fuertes emociones con las cuales distraerse. Por esto escoge relacionarse con personas difíciles. El hecho de pensar que su pareja no sobreviviría sin su ayuda, y de creer que un ser autosuficiente no sería capaz de quererle, son síntomas de su baja autoestima, debida a su escasa madurez.
El codependiente imagina que su pareja cambiará gracias a su dedicación. Pero no desea que este tome la iniciativa de acudir a una terapia. En realidad, si su pareja se curara, la relación se acabaría.
Escoge una persona que no sepa darle amor. De lo contrario debería relacionarse sinceramente y dejar de tapar sus emociones. Prefiere enfrentar situaciones de profundo estrés antes que enfrentarse a sí mismo. No soporta la soledad.
Los medios de comunicación no animan a tener relaciones sanas
Desde hace más de dos décadas se difunden estudios específicos sobre codependencia. No obstante, como advierten los mismos escritos, radio y televisión transmiten masivamente relatos de amor dependiente. 'Morir por ti' y 'Morir sin ti' se consideran frases románticas. Algunas canciones hasta comparan el amor a una droga. Se cree que una novela de amor donde no haya excesivos sufrimientos no tendría éxito. El querer el bien del otro como el propio, el desear su felicidad y su crecimiento personal, son actitudes menos representadas en comparación con los sentimientos de apego.
A menudo los vecinos de una persona codependiente no la animan a curarse. Se limitan a decirle que su pareja no le merece, pero que su abnegación demuestra verdadero amor. En la relación entre familiares y entre amigos, con frecuencia se viven situaciones de dependencia.
Desear ser indispensables. Depender emocionalmente de las actitudes del otro. Perder el control de nuestras vidas, mientras luchamos para controlar a otros, según los expertos son índices de codependencia.
La familia disfuncional
El libro que más ha dado a conocer este tema fue escrito por Robin Norwood en 1985. Tras años de trabajo como terapeuta familiar, ella pudo notar que las parejas de adictos a drogas o alcohol procedían frecuentemente de una familia disfuncional. El término codependente es la generalización del término coalcohólico, con el cual los Alcohólicos Anónimos se refieren a sus parejas.
La familia disfuncional es aquella que no proporciona amor y protección a los menores. Estos niños muchas veces asumen el rol de padres de sus padres. Ayudan al adulto psicológicamente frágil y se acostumbran a hacerse cargo de sus sentimientos, olvidando la propia tarea de crecer.
¿Qué características tienen las parejas de los codependientes?
Según la experiencia de Robin Norwood, los hombres que sienten un vacío interior, tendencialmente lo llenan volviéndose adictos a drogas o alcohol, al deporte o al trabajo. Las mujeres, más a menudo se apegan obsesivamente a la pareja. El amor para ellas es una verdadera adicción. Si bien en menor número, también hay hombres codependientes.
La diferencia entre pasión y adicción es el poder disfrutar de algo en momentos oportunos, sin volverse esclavos. No utilizar esta costumbre para alienarse. Quien sea afectivamente inaccesible se convierte en pareja ideal para el codependiente. De hecho, la verdadera relación afectiva implica conocerse y darse a conocer y se establece entre individuos íntegros, que deseen acercarse y tener objetivos en común.
Qué profesiones escoge el codependiente
Por sus características, asegura Norwood, el codependiente tiende a escoger una profesión relacionada al cuidado de personas. Enfermería, psicología, asuntos sociales, enseñanza, entre otros. Aprender a relacionarse de forma sana en el trabajo es una dura tarea, en estos casos.
En su libro 'Las mujeres que aman demasiado' Robin Norwood indica que, para curarse, el codependiente debe buscar ayuda específica. Debe hacer de su curación una prioridad absoluta. Muchas veces puede ser difícil encontrar el profesional adecuado al cual acudir. Según afirma Norwood, la codependencia se puede curar asistiendo a un grupo de autoayuda. También es bueno complementar la terapia con el apoyo de un profesional, pero la asistencia a grupos de apoyo es imprescindible. Y por sí sola es suficiente.
Cómo funcionan los grupos de autoayuda y dónde se encuentran
Se trata de grupos de personas que reconocen ser codependientes y quieren aprender a vivir relaciones sanas y satisfactorias. En sus encuentros comparten experiencias vividas en primera persona sobre cómo han perdido el control a causa de los sentimientos. Verse reflejados en las experiencias de otros provoca una autocuración.
El proceso no es rápido porque se deben enfrentar los traumas infantiles que por tanto tiempo se habían escondido. Se van adquiriendo actitudes nuevas, deshaciéndose de las viejas. El programa se basa en los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos, y en la fe, como cada uno desee expresarla. Es preciso dejar el control obsesivo del ambiente por parte de la racionalidad.

ENVEJECER SABIAMENTE

Envejecer es algo inexorable, claro que no todos lo hacen de la misma manera.
En estos tiempos, el físico ocupa un lugar muy importante. Prueba de ello es el auge creciente de las intervenciones de cirugía plástica. No hay nada de malo en intentar ofrecer una imagen más atractiva. Siempre que este deseo no se convierta en una obsesión enfermiza.
Una de las intervenciones más demandadas a partir de cierta edad es el lifting. Las arrugas son unas traidoras delatoras del paso del tiempo y por supuesto, desprenderse de ellas es algo que para muchas personas no es ni mucho menos una frivolidad, ya que la autoestima a veces peligra.
No todo el mundo lleva bien lo de envejecer y además, desgraciadamente, algunos envejecen mucho mejor que otros. Sentirse bien con el físico puede ser muy importante, sobre todo en algunas situaciones de la vida.
El espíritu envejece también con los años y el efecto es mucho más devastador que el envejecimiento físico. Como suele ocurrir tantas veces, la mejor herramienta es la prevención, para que los efectos del paso de los años se noten lo menos posible, y así evitar o por lo menos paliar las arrugas en el alma.
Pero esta prevención es muy difícil; la vida poco a poco va influyendo con sus acontecimientos y en muchísimos casos incluso se envejece prematuramente. No es raro encontrar jóvenes que en realidad son unos viejos.
Tener el espíritu envejecido es un mal asunto. En este caso el lifting es bastante complicado, y además no hay cirujanos plásticos para el alma. Todavía no existe una especialidad médica que haga rejuvenecer el interior. Por lo tanto hay que estar alerta a los posibles síntomas premonitorios, ya que a partir de cierto punto no hay retorno.
Un síntoma muy característico y alarmante es tener una dureza especial en el corazón. Ésto  puede ocurrir en todas las edades. Su consecuencia es el agotamiento de las ilusiones, tanto de las actuales como de las futuras.
Hay que luchar para no perder las ilusiones
Es la principal lucha contra el envejecimiento prematuro del espíritu. No hay que rendirse nunca ni descuidar la guardia ante la tendencia a perder las ilusiones que con el tiempo acecha.
La empresa es realmente difícil porque pueden ocurrir muchos acontecimientos en la vida que queman y entristecen; pero hay que aferrarse a lo que se sea, ya que perder el patrimonio de las ilusiones es realmente una pérdida destructiva.
A los jóvenes de espíritu se les nota. No importan ni las canas ni las arrugas para reconocerlos. Sus miradas conservan todavía ese aire soñador de la juventud y hasta una pizquita de ingenuidad. Aún se emocionan con una canción de amor y les puede latir fuerte el corazón cuando sienten la presencia de alguien especial. Son rocas admirables, vencedores de la vida que conservan las alegres ilusiones. Todavía les sigue gustando la poesía y se muestran cómplices y compañeros de los jóvenes. No envidian la juventud porque no se sienten viejos, aunque se cuidan para estar lo mejor posible dentro de su edad. Son bondadosos.
Como se ha dicho antes, rejuvenecer el espíritu cuesta mucho ya que la cosmética y la cirugía son inútiles en estos casos. El amor, como siempre, resulta la mejor medicina. Para el AMOR no existe edad.
Emilia 

APROVECHAR LOS PEQUEÑOS PLACERES

Jamás OLVIDEMOS esos PEQUEÑOS PLACERES....
La felicidad está del lado de aquellos que saben aprovechar los pequeños placeres: un paseo en bicicleta, un concierto, una buena comida.
Ocupados con nuestra vida diaria, la mayoría de las veces nos olvidamos de nosotros mismos, de vivir todo un mundo de sensaciones que está al alcance de la mano. Todas las personas pretendemos ser felices, pero confundimos los medios para conseguirlo.
Si de la vida esperamos grandes acontecimientos a cada segundo, probablemente acabaremos frustrándonos ya que, por regla general, la vida nos ofrece cosas más sencillas que debemos identificar para sentirnos felices. El placer es libre e individual, cada cual tiene sus preferencias, pero se debe recordar que en todas las cosas de la vida se encuentra placer si se sabe saborear.
El consumismo es el primer enemigo del placer. Si basamos nuestra felicidad en conseguir cosas materiales, nuestra limitación económica pronto nos desanimara; lo que debemos hacer es una reflexión hacia nosotros mismos.
Quedar con un amigo simplemente para dialogar, un paseo por el campo cuando llega la primavera, una noche loca, una buena obra de teatro o una tarde de lectura son placeres que apenas cuestan algo y nos producen una gran satisfacción.
Claves para encontrar el placer
•Vivir el presente es fundamental para encontrar el placer. Pensar demasiado en el futuro o estar permanentemente anclado al pasado no nos deja disfrutar del ahora, lo único cierto que poseemos.
•Estar a gusto consigo mismo. Si te gustas a ti mismo, disfrutaras más de los placeres y esto a su vez te hará estar aún mejor. Es como un círculo que se cierra.
•Contagio pasional. No todos somos iguales. Hay personas con más capacidad para disfrutar de la vida, algo innato les hace sentir y saborear mejor las cosas. Junto a ellos seguramente conseguirás sentirte mejor.
•Una lista de placeres. Conviene pararnos a pensar que nos produce placer. Identificarlo nos hará encontrar esos instantes con más facilidad.
•Nuevas experiencias. Solemos estar anclados a lo que ya conocemos. Debemos arriesgarnos a nuevas experiencias, viajar, conocer gente nueva, ampliar nuestro círculo de amistades.
•Ser conscientes de que existimos. Muchas nos olvidamos de que estamos aquí. Somos y punto, es algo que viene dado por añadidura, imponiéndonos esa necesidad de estar todo el rato ocupados y cumpliendo metas que nos hemos marcado.
Podrían darse decenas de claves para aprender a vivir la vida con más intensidad, pero es imposible marcar verdades universales, cada persona debe encontrar lo que les satisface en cada momento.
Emilia