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viernes, 3 de junio de 2011

ENVEJECER SABIAMENTE

Envejecer es algo inexorable, claro que no todos lo hacen de la misma manera.
En estos tiempos, el físico ocupa un lugar muy importante. Prueba de ello es el auge creciente de las intervenciones de cirugía plástica. No hay nada de malo en intentar ofrecer una imagen más atractiva. Siempre que este deseo no se convierta en una obsesión enfermiza.
Una de las intervenciones más demandadas a partir de cierta edad es el lifting. Las arrugas son unas traidoras delatoras del paso del tiempo y por supuesto, desprenderse de ellas es algo que para muchas personas no es ni mucho menos una frivolidad, ya que la autoestima a veces peligra.
No todo el mundo lleva bien lo de envejecer y además, desgraciadamente, algunos envejecen mucho mejor que otros. Sentirse bien con el físico puede ser muy importante, sobre todo en algunas situaciones de la vida.
El espíritu envejece también con los años y el efecto es mucho más devastador que el envejecimiento físico. Como suele ocurrir tantas veces, la mejor herramienta es la prevención, para que los efectos del paso de los años se noten lo menos posible, y así evitar o por lo menos paliar las arrugas en el alma.
Pero esta prevención es muy difícil; la vida poco a poco va influyendo con sus acontecimientos y en muchísimos casos incluso se envejece prematuramente. No es raro encontrar jóvenes que en realidad son unos viejos.
Tener el espíritu envejecido es un mal asunto. En este caso el lifting es bastante complicado, y además no hay cirujanos plásticos para el alma. Todavía no existe una especialidad médica que haga rejuvenecer el interior. Por lo tanto hay que estar alerta a los posibles síntomas premonitorios, ya que a partir de cierto punto no hay retorno.
Un síntoma muy característico y alarmante es tener una dureza especial en el corazón. Ésto  puede ocurrir en todas las edades. Su consecuencia es el agotamiento de las ilusiones, tanto de las actuales como de las futuras.
Hay que luchar para no perder las ilusiones
Es la principal lucha contra el envejecimiento prematuro del espíritu. No hay que rendirse nunca ni descuidar la guardia ante la tendencia a perder las ilusiones que con el tiempo acecha.
La empresa es realmente difícil porque pueden ocurrir muchos acontecimientos en la vida que queman y entristecen; pero hay que aferrarse a lo que se sea, ya que perder el patrimonio de las ilusiones es realmente una pérdida destructiva.
A los jóvenes de espíritu se les nota. No importan ni las canas ni las arrugas para reconocerlos. Sus miradas conservan todavía ese aire soñador de la juventud y hasta una pizquita de ingenuidad. Aún se emocionan con una canción de amor y les puede latir fuerte el corazón cuando sienten la presencia de alguien especial. Son rocas admirables, vencedores de la vida que conservan las alegres ilusiones. Todavía les sigue gustando la poesía y se muestran cómplices y compañeros de los jóvenes. No envidian la juventud porque no se sienten viejos, aunque se cuidan para estar lo mejor posible dentro de su edad. Son bondadosos.
Como se ha dicho antes, rejuvenecer el espíritu cuesta mucho ya que la cosmética y la cirugía son inútiles en estos casos. El amor, como siempre, resulta la mejor medicina. Para el AMOR no existe edad.
Emilia 

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